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victorlazlo

nº10

Eran las tres de la madrugada cuando una fuerte ráfaga de viento abrió mi ventana dando un sonoro golpe en la ventana de mi habitación. Me desperté de repente, asustada por el fuerte ruido y me quedé sentada en la cama con la mirada fija en las cortinas que se alzaban tímidamente cada vez que la brisa soltaba el aire de su profunda inspiración. No era la primera vez que me despertaba de la misma forma; cada vez que eso sucedía me levantaba y alzaba los ojos hacia el cielo, estaba tan hermoso adornado con sus lindas estrellas siempre tan fieles…….
Cerré la ventana y me acosté de nuevo y tal y como imagine, por que así pasaba cada vez que aquello sucedía, no podía conciliar el sueño. Mi mente empezaba a divagar perdiéndose en la oscuridad de mis pensamientos; iban uno tras como cogidos de la mano pero uno, en concreto, se detenía, era tan difícil de borrar……mis ojos se llenaban de lagrimas al recordarlo.
Mi mente retrocedía quince años atrás apareciendo así la imagen de mi madre con un pañuelo en la cabeza; no quería que me diese cuenta del poco cabello que le quedaba. Podía ver su cara pálida y con unas profundas ojeras que ella intentaba disimular empolvándose la cara. Yo intuía que estaba enferma muy enferma, apenas comía y casi siempre se tumbaba en el sofá por que decía que estaba cansada.
Lo mas doloroso era cuando llegaba la noche, yo recordaba la figura de un hombre abriendo la puerta (cada noche era uno distinto) entraba directamente hacia donde estaba mi madre y sin ninguna clase de remordimiento la llevaba casi a rastras a su habitación. Yo me quedaba callada detrás de la puerta; apenas pasaban unos minutos el hombre salía de allí subiéndose los pantalones, con una sonrisa irónica y malvada desaparecía tras la puerta. Después la veía salir a ella con los ojos rojos e hinchados; le costaba andar y a duras penas se dirigía a mí intentando disimular el asco que su rostro reflejaba; intentando sonreír con todas sus fuerzas me decía en voz muy suave que volvíamos a tener comida para un día mas. No hubieron demasiados días mas, a los pocos días la vi como de costumbre tumbada en el sofá pero esta vez no volvió a levantarse…….
Intentando reponerme de tan doloroso pensamiento mire mi reloj, eran ya las cinco de la mañana y mi desvelo era total, así que por unos instantes intente olvidar lo pensado, me acerque a la ventana y la abrí de nuevo, me asome al exterior esta vez para ver despertar al sol. Sus tímidos rayos empezaban a levantarse y suavemente rozaban mi cara como queriendo secar mis lagrimas que aun recorrían mis mejillas. Siempre me decía a mi misma que no volvería a detener jamás ese pensamiento pero que curioso, siempre se detenía….Quizás algún día, sólo quizás pueda llegarlo a conseguir tal vez pasados otros quince años……

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