El Camino
Hoy que se conmemora la muerte de Cervantes quiero compartir con ustedes las primeras estrofas de mi libro favorito y que periodicamente releo.
Las cosas podían haber acaecido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba...
Su padre entendia que esto era progresar; Daniel, el Mochuelo no lo sabía exactamente. El que él estudiase el Bachillerato en la ciudad podía ser, a la larga, efectivamente un progreso. Ramón, el hijo del boticario, estudiaba ya para abogado en la ciudad y cuando les visitaba, durante las vacaciones, venía empingorotado como un pavo real y les miraba a todos por encima del hombro; incluso al salir de misa los domingos y fiestas de guardar; se permitía corregir las palaras de don José, el cura, que era un gran santo, pornunciara desde el púlpito. Si esto era porgresar, el marcharse a la ciudad a iniciar el Bachillerato constituía, sin duda, la base de este progreso.
Miguel Delibes (El Camino)
Las cosas podían haber acaecido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba...
Su padre entendia que esto era progresar; Daniel, el Mochuelo no lo sabía exactamente. El que él estudiase el Bachillerato en la ciudad podía ser, a la larga, efectivamente un progreso. Ramón, el hijo del boticario, estudiaba ya para abogado en la ciudad y cuando les visitaba, durante las vacaciones, venía empingorotado como un pavo real y les miraba a todos por encima del hombro; incluso al salir de misa los domingos y fiestas de guardar; se permitía corregir las palaras de don José, el cura, que era un gran santo, pornunciara desde el púlpito. Si esto era porgresar, el marcharse a la ciudad a iniciar el Bachillerato constituía, sin duda, la base de este progreso.
Miguel Delibes (El Camino)
2 comentarios
Alma -
gracias por ese escrito.
saludos y abrazos
alma
Sandra -
Un beso!