nº31
Mis ojos miran a través de la ventana,
El cristal empañado, por el frío de la mañana...
Asoma el sol, ya demasiado débil
Intentando que mi corazón sienta su calidez
Pero su mirada es triste,
Apenas se reconforta el mismo.
Ya no tiene fuerza,
La perdió unos meses atrás
Cuando el otoño le cerró las puertas.
Lagrimas del alba siguen empañando mi cristal
Mientras, mí mirada,
Perdida a través de el, te busca.
La brisa contonea las hojas de los árboles,
También tristes, palidecen
Viendo como el sol ya naufragó.
Abro la ventana y dejo paso a la brisa
Abrazándola con mí pelo,
Acariciándola con mi cara.
En ella huelo tu aroma
Y con él, mi piel perfumada queda.
Ataviada con tu olor
Me refugio en tu mirada lejana,
En tus manos distantes,
Y en la paz que llena tu alma.
El cristal empañado, por el frío de la mañana...
Asoma el sol, ya demasiado débil
Intentando que mi corazón sienta su calidez
Pero su mirada es triste,
Apenas se reconforta el mismo.
Ya no tiene fuerza,
La perdió unos meses atrás
Cuando el otoño le cerró las puertas.
Lagrimas del alba siguen empañando mi cristal
Mientras, mí mirada,
Perdida a través de el, te busca.
La brisa contonea las hojas de los árboles,
También tristes, palidecen
Viendo como el sol ya naufragó.
Abro la ventana y dejo paso a la brisa
Abrazándola con mí pelo,
Acariciándola con mi cara.
En ella huelo tu aroma
Y con él, mi piel perfumada queda.
Ataviada con tu olor
Me refugio en tu mirada lejana,
En tus manos distantes,
Y en la paz que llena tu alma.
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